El caso de Isabelica

Isabel era la mujer del artista Domingo y madre de Rogelia y otros hermanos. Tenía una muy extraña facultad: presentía cuando una persona iba a morir, y de improviso, se presentaba en la casa del enfermo, que acababa de dar las boqueadas, y ayudaba a los familiares a vestir el cadáver, cosa muy de agradecer.

Esta facultad la había tenido anteriormente en el pueblo, la Tía Pasmica, la madre de Eudoxia, la Pasma.

Se lo escuché comentar personalmente a Domingo, que era buen amigo de mi padre, cuando relataba que, estando acostado con su mujer, a cualquier hora de la noche, hiciera frío o calor, su mujer se levantaba repentinamente:

-¿Qué te pasa Isabel? -le preguntaba.

-Es que me tengo que ir -respondía.

Lo de llamar artista a Domingo el herrero, sería como reconocimiento a lo bien que le ponía los hachos a las trompas que comprábamos en la tienda de Santiago, el Tripero, en los Portalillos.

¿Será posible que aquellas facultades las encontremos actualmente en algunas personas en ciertas circunstancias?

He leído en la prensa que existen animales como perros y gatos que predicen la muerte de las personas en algunos hospitales.

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