Aguedilla. Torrecillas 1593

Recuerdo de una partida de bautismo, de Torrecillas de la Tiesa, del año 1593

Al dorso de esta hoja amarillenta, atacada en parte por los pececillos de plata de las bibliotecas, una partida de bautismo. ¡Cuanto trabajo el descifrarla!

Al margen, el nombre abreviado de Mª, escrito después, con otra letra y otra tinta, ahora completo, María, dentro del texto de la partida.

Águeda, la madre, sin siquiera apellido para llevarse a la boca. Su profesión no se ha borrado, ni se han atrevido con ella las lepismas. Es como un timbre de gloria, esclava, nada más ínfimo y denigrante, nada más noble. Me recuerda la señal del hierro candente que sobre el anca de las reses, señalaba el amo.

Águeda, Aguedilla, acurrucada, como la avecilla que huyendo del alcotán no sabe dónde guarecerse. Vedija de sol en ese tránsito desde el Medioevo a la Edad Moderna.

Dentro de todas las partidas, donde abundan las titulaciones de nobles y ricos trujillanos; los Rol, Pizarro, Hinojosa, de Torres, Thapias, Portocarrero, Risel. Me quedo con el insignificante nombre de Aguedilla, que ni para apellido tuvo en ésta que puede ser la primera partida de bautismo de la villa de Torrecillas, (Cáceres).

Cuatrocientos veinte años, para que nadie olvide el bellísimo nombre de María, la hija de Águeda, la esclava.

Mi mano desvalida quiere tomar vuestra defensa, (de madre y de hija) y protegeros.

Cuando se hayan borrado los apellidos de los nobles y de los regidores, vosotras dos, desvalidas, continuareis existiendo.

¡Cuanta fuerza cuando se aúnan tres desvalimientos! A vosotras he unido el mío.

Padrinos del bautizo, Diego Martín y su esposa Cata González. Era su ama, Leonor Alonso. El clérigo, Florencio de Aguilar.